RAPUNZEL CAKE
jueves, 5 de marzo de 2015
lunes, 16 de febrero de 2015
CHEESE CAKE OREO BAJO EN GRASA Y SIN AZUCAR
CHEESECAKE OREO BAJO EN GRASA Y SIN AZÚCAR
Cheesecake:
250gr. Queso crema temperatura ambiente
250gr. Requesón o queso ricotta temperatura ambiente
125ml Crema ácida
16 sobres stevia
6 huevos
1 cucharadita vainilla
Costra de oreo:
21 galletas oreo sin relleno troceadas
100 grs de nuez
100 gr. mantequilla fundida
Jarabe de frutas:
150gr fresas
150gr zarzamora
12 sobres stevia
Decoración:
150gr fresas con rabo
150gr zarzamoras
En un procesador de alimentos poner las galletas y la nuez moler a obtener un polvo fino. Agregar la mantequilla fundida a formar una pasta. Cubrir el fondo del molde.
Batir queso, requesón (ricotta) y crema a acremar. Agregar huevos uno a uno, batir a integrar. Agregar stevia y vainilla.
Vaciar la mezcla de queso sobre la costra. Hornear a 180° a baño maría por 1 1/2 horas.
Apagar el horno y dejar enfriar el cake adentro del horno.
*Baño maría: En un molde mas grande que en el que se va a hornear el cheesecake, se ponen 2 tazas de agua y se mete en él. Esto es para darle humedad al pan.
*Como preparar el molde para hornear el cheesecake.
Cortar un circulo de papel encerado y poner el el fondo del molde. hacer 6 tiras de papel aluminio que sobresalgan de las paredes del molde para tirar de ahí a la hora de desmoldar. Engrasar todo el contorno y base del molde
Para hacer el jarabe de frutas moler fresa y zarzamora. Colar en una cazuela y agregar stevia. Cocinar a que suelte el hervor y hervir por 5 min. Reservar
Ya frío el jarabe y el pan decorar con el jarabe de frutas y colocar encima fresas y zarzamoras naturales.
Cheesecake:
250g. Room temperature cream cheese
250g. Cottage cheese or ricotta cheese, room temperature
125ml sour cream
16 stevia sachets
6 eggs
21 unfilled chopped oreo cookies
1 teaspoon vanilla
Oreo crust:
100 grams of walnut
150g blackberries
100 gr. melted butter
Fruit syrup:
150g strawberries
12 stevia sachets
In a food processor add the walnut cookies and grind to a fine powder. Add the melted butter to form a paste. Cover bottom of pan.
Decorations:
150g strawberries with tail
150g blackberries
Beat cheese, cottage cheese (ricotta) and cream until cream and fluffy Add eggs one by one, till integrate. Add stevia and vanilla.
Pour the cheese mixture over the crust. Bake at 180 ° water bath for 1 1/2 hours.
Turn off the oven and let cake cool in the oven.
* How to prepare the mold for baking the cheesecake.
To make the syrup, Blend strawberry and blackberry . Strain into a saucepan and add stevia. Cook over to the boil and boil for 5 min. Reserve
Cut a circle of wax paper and put in the bottom of pan. make 6 strips of aluminum paper foil extending beyond the walls of the mold to pull there when unmold. Grease all around and mold base
When its cold syrup and bread decorate with fruit syrup and top with natural strawberries and blackberries.
OREO CHEESECAKE LOW FAT NO SUGAR
Cheesecake:
250g. Room temperature cream cheese
250g. Cottage cheese or ricotta cheese, room temperature
125ml sour cream
16 stevia sachets
6 eggs
21 unfilled chopped oreo cookies
1 teaspoon vanilla
Oreo crust:
100 grams of walnut
150g blackberries
100 gr. melted butter
Fruit syrup:
150g strawberries
12 stevia sachets
In a food processor add the walnut cookies and grind to a fine powder. Add the melted butter to form a paste. Cover bottom of pan.
Decorations:
150g strawberries with tail
150g blackberries
Beat cheese, cottage cheese (ricotta) and cream until cream and fluffy Add eggs one by one, till integrate. Add stevia and vanilla.
Pour the cheese mixture over the crust. Bake at 180 ° water bath for 1 1/2 hours.
Turn off the oven and let cake cool in the oven.
* How to prepare the mold for baking the cheesecake.
To make the syrup, Blend strawberry and blackberry . Strain into a saucepan and add stevia. Cook over to the boil and boil for 5 min. Reserve
Cut a circle of wax paper and put in the bottom of pan. make 6 strips of aluminum paper foil extending beyond the walls of the mold to pull there when unmold. Grease all around and mold base
When its cold syrup and bread decorate with fruit syrup and top with natural strawberries and blackberries.
lunes, 26 de enero de 2015
BROWNIES SIN HUEVO Y SIN AZÚCAR con mousse de zarzamora sin azúcar.
BROWNIES SIN HUEVO Y SIN AZÚCAR
con mousse de zarzamora sin azúcar.
Un postre totalmente light con mucho sabor a chocolate.
Brownie ( rinde 9 piezas grandes)
160 gr margarina fundida
12 sobres stevia
120 ml agua
10 ml vainilla
125 gr harina
60 gr cocoa
5 gr polvo hornear / Royal
60 gr chispas chocolate semiamargo
Mezclar todos los ingredientes en un bowl a integrar.
Extender la mezcla en un molde cuadrado de 25cm.
Hornear a 180° por 20 min.
Dejar enfriar completamente antes de cortar.
Mousse
500 ml crema para batir
125 gr zarzamora natural
12 sobres stevia
50 ml agua
5 gr grenetina hidratada en 25 ml. agua.
En una cazuela cocinar la zarzamora con el agua y la stevia a hervir por 5 min. Fuera del fuego agregar la grenetina a disolver. Dejar enfriar completamente.
Montar la crema a consistencia firme y envolver las zarzamoras.
Decorar los brownies con el mousse y una zarzamora natural.
Brownie ( rinde 9 piezas grandes)
160 gr margarina fundida
12 sobres stevia
120 ml agua
10 ml vainilla
125 gr harina
60 gr cocoa
5 gr polvo hornear / Royal
60 gr chispas chocolate semiamargo
Mezclar todos los ingredientes en un bowl a integrar.
Extender la mezcla en un molde cuadrado de 25cm.
Hornear a 180° por 20 min.
Dejar enfriar completamente antes de cortar.
Mousse
500 ml crema para batir
125 gr zarzamora natural
12 sobres stevia
50 ml agua
5 gr grenetina hidratada en 25 ml. agua.
En una cazuela cocinar la zarzamora con el agua y la stevia a hervir por 5 min. Fuera del fuego agregar la grenetina a disolver. Dejar enfriar completamente.
Montar la crema a consistencia firme y envolver las zarzamoras.
Decorar los brownies con el mousse y una zarzamora natural.
PASTEL DE CHOCOLATE ALEMAN
Pastel de Chocolate Alemán
PASTEL DE CHOCOLATE
200 g de mantequilla
300 g de azúcar
150 g de huevo
325 g de harina
70 g de cocoa
7 g de bicarbonato
2 g de polvo para
hornear
1 g de sal
8 ml de vainilla
290 ml de agua
Cernir todos los polvos. Agregar la vainilla al huevo.
Disolver la cocoa en el agua.
Acremar la mantequilla con el azúcar a esponjar. Agregar los huevos a incorporar. Agregar los polvos alternados con la cocoa hidratada a incorporar.
Hornear a 180° por 45 minutos.
Ya frío cortar en tres partes y rellenar con el betún.
320 g de leche evaporada
75 g de mantequilla
120 g de azúcar
40 g de yemas
60 g de nuez quebrada
120 g de coco rallado (sin azúcar)
Hervir la leche evaporada con el azúcar(reservar 1 cucharada para agregar a las yemas)
Una vez que solto el hervor agregar un poco de leche a las yemas para temperar,
Integrar las yemas al resto de la leche y cocinar a espesar , moviendo constantemente.
Fuera del fuego agregar el coco y la nuez. Enfriar y decorar el pastel
Del curso pasteles, esta es la pagina de la Chef Marycu
CUPCAKES PRINCESA BELLA
Cup cakes de vainilla para una fiesta de la princesa Bella.
100 ml de aceite vegetal
200 g de azúcar
3 Huevos medianos
200 g de harina
1 cucharadita y media de royal
120 ml de leche
1 cucharadita de vainilla
Precalentamos el horno a 180º C y preparamos la bandeja para cupcakes con 12 capacillos.
Cernir el harina con royal y reservamos.
Batimos el aceite con el azúcar. Añadimos los huevos, uno a uno. A continuación agregamos la harina y batimos a velocidad baja hasta que se incorpore. Finalmente, añadimos la leche y la vainilla y volvemos a batir hasta que esté todo bien integrado.
Repartimos la mezcla en los capacillos, sin llenarlas más de 2/3. Horneamos 22 minutos o hasta que un palillo salga limpio.
Para el betún de mantequilla
250 g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
325 g de icing sugar
1 cucharadita de extracto de vainilla
2-3 cucharadas de leche
Cernimos azúcar glass y lo colocamos en un bol junto con la mantequilla, el extracto de vainilla y la leche.Batimos a velocidad baja un minuto. Después subimos la velocidad y batimos al menos otros 5 minutos a velocidad media-alta a que esponje.
Aca el link de la receta.del sitio OBJETIVO CUPCAKE PERFECTO
miércoles, 29 de octubre de 2014
Nueva vida (cuento corto)
Nueva Vida
..para todas aquellas que una vez dijimos "si" y para las que están por hacerlo.
El seguro se
deslizó por la cerradura sellando la portezuela del auto. Dentro, se hizo el
silencio. Dentro, era ella contra la larva de la excitación que le carcomía las
entrañas y el velo de nostalgia que le ceñía la garganta; contra el nerviosismo
acumulado en las bolsas debajo de sus ojos perfectamente maquillados; contra la
certeza de encontrarse en el punto del camino donde no se admite regreso.
Del otro
lado del cristal, los reflejos distorsionados de cientos de caras alegres
esparcían buenos deseos. Manos ansiosas iban y venían en un adiós infinito.
Ella los miraba sin mirarlos. Se acomodó los guantes de encaje mientras sus
pupilas en café castaño recorrían el panorama, yendo de las arrugas del abuelo,
al sombrero extravagante de la tía Clementina, pasando por tantos amigos, por
tantos extraños, hasta detenerse de súbito, en el único rostro enmarcado por
las lágrimas: su madre.
Sus miradas
entraron en sintonía. Madre e hija se sumieron en un abrazo tan puro y tan
fuerte, que no existió nada más. Solo eran la una en la otra. Como antes cuando
la llevaba en su vientre. “Mi niña, mi niña” tenía escrito en los ojos. Sus lágrimas
no eran de hiel salada sino gotas de la más exquisita miel. De la miel
fabricada por las madres con el transcurrir de los años, con cada travesura,
con cada rodilla raspada, con cada contradicción, con cada arranque de
independencia. Ella hubiera deseado extenderle los brazos, rodearle el cuello y
acurrucando su cabeza sobre su pecho preguntarle: “¿Será que a cualquiera le
pasa igual? ¿Será que tú también te sentiste así? Ya el auto se ponía en marcha
negándole ese momento. El tiempo apremiaba.
Ella se
resignó. Se sentó con la vista al frente; inmóvil, como una delicada muñeca de
porcelana. Caireles de cabello rojizo le caían en los hombros, sus mejillas
estaban ligeramente sonrosadas y sus manos descansaban en el perla de su
vestido. Árboles y edificios desfilaban a izquierda y derecha. Respiró hondo.
Proveniente de algún sitio a sus espaldas, el aroma suave de las gardenias se le
escurrió por la nariz hasta el pensamiento. El perfume se la llevó de la mano y
se vio de pronto en el patio trasero de su casa. En sus dedos, la tierra húmeda
formaba una película delgada y pegajosa. Se descubrió en el cuerpo de una
pequeña y a su lado, la inconfundible figura de su abuela podando una frágil
flor de gardenia. Le pareció revivir aquel instante, experimentar en su corazón
la inmensa dicha de sentirla cerca, de casi poder tocarla. Y pensó: “¿Estaré yo
ahí para ver crecer a mis nietos? La abuela me enseñó tanto, ¿Quién me enseñará
a querer como ella?
Una luz roja
detuvo el auto bruscamente obligándola a fijar su vista en el chofer. El
hombre, en el asiento delantero, permaneció inconmovible. Con la vista sobre la
calle y las manos en el volante. Tenía el cabello teñido por las canas, sus
manos era recias, marcadas por el trabajo duro. Ella se perdió observando el
brillo de las canas, las canas de sabiduría como las de su padre. Aquel joven
inquieto que una vez atara sus sueños a los de una mujer. Aquel que mataba los
días en la oficina y llegaba cansado al caer la noche a jugar con su
“princesa”. El mismo que fuera para ella su báculo, su protección. Se percató
con cierto dolor, la última noche bajo su cuidado había pasado. Dentro de unas
horas su “princesa” se iría de casa para siempre. El viejo en el sofá ya no la
esperará despierto hasta tarde con el “te quiero” disfrazado de regaño. Las
gastadas escaleras, la puerta de su habitación, los muñecos sobre la cama
esperarán en vano su regreso. Deseó detener la marca del auto. Parar el curso
de la vida. Todo era perfecto tal y como estaba. Una lágrima rodó por su
mejilla. ¿Porque sentía tanto miedo de seguir? ¿No le amaba lo suficiente? Y ¿Es acaso que al
futuro, le basta sólo con el amor?
El auto viró
al a izquierda en una empinada avenida al poniente de la ciudad. A lo lejos,
podía escucharse el tañer de las campanas. Se enjugó las lágrimas con uno de
los guantes y el contacto de la tela con su rostro la trasportó en un segundo a
la sala de espera del aeropuerto internacional. Eran pasadas las ocho de la
mañana. La agitación propia del lugar los rodeaba. Los minutos corrían. Parado
junto a ella, Joaquín le sostenía las manos mientras hablaba sin parar acerca
de su maravillosa oportunidad de estudiar en el extranjero, de lo rápido que
pasarían los meses y de lo mucho que la
echaría de menos. Ella, como ahora, era un mar de llanto y él le limpiaba la
cara con la manga de su camisa. Se sentía dichosa por él, pero la sensación de
soledad más honda le atormentaba el alma. Recordó con cuántas ganas quiso tomar
ese avión y partir los dos juntos, el lugar no importaba.
El auto
frenó a las puertas de la iglesia, un joven elegantemente vestido, giró la
manija de la portezuela. Extendiendo el brazo hacia ella, le ofreció su mano.
Ella lo miró a través de la cascada de tul que le cubría la frente. Joaquín
sonrió y ella se reconoció al instante en sus ojos. Una oleada de paz le inundo
el cuerpo. Las dudas se habían esfumado.
Se vende vestido de Novia (cuento corto)
Se vende vestido de novia
(A.G. Villicaña)
1er. Lugar cuento corto del XXII
Concurso de Literatura Universidad Panamericana,
Sede Guadalajara 1998
No sé por qué siempre que me
encuentro en el periódico un anuncio en el cual alguien ofrece a la venta un
vestido de novia, no puedo evitar preguntarme qué hay detrás de ese simple
aviso. Me intriga saber por qué desearía alguien deshacerse de su vestido de
novia. Podría imaginar cualquier cosa, pero jamás lo que llevó a Rigoberta a
tomar tal decisión.
Rigoberta, como la mayoría de las
mujeres, tenía el sueño de casarse y formar una hermosa familia al lado de un
buen hombre, diez o doce chiquillos, y ser feliz por siempre. Así que cuando
conoció a Olegario, y después de unos meses de andar noviando, estaba segura de
que él sería el hombre de su vida, y no pasaba un día sin que soñara en cómo
sería su boda, su luna de miel y, por supuesto, su majestuoso vestido de novia.
Se pudiera decir que a sus
treinta y nueve años, Rigoberta estaba a punto de perder el último camión, y es
que como la muchachita no era del todo agraciada y tenía fama de ser la única
señorita decente que quedaba en el pueblo, no había muchos pretendientes
interesados, lo que la convirtió en un buen motivo para desafiar la hombría de
unos cuantos y descubrir cuál se atrevería a desposarla, a pesar de sus
singulares atributos.
Siendo Olegario un fanfarrón de
primera y que, debido a su holgazanería, siempre estaba necesitado de unos
centavitos, estuvo presto a ofrecerse a realizar tan peculiar desafío, y,
después de varios meses, le pidió a Rigoberta que fuera su esposa, pensando
éste en que quizá obtendría doble ganancia de esta situación, ya que la
inocente mujer tenía una buena parcela, cuatro cerdos rechonchos, un loro y una
casita.
Rigoberta no podía expresar la felicidad
que sintió cuando al fin Olegario le pidió matrimonio. Pasó varios días sin
dormir y casi sin comer, bordando el que sería su ajuar nupcial, mientras que
Olegario acordaba con sus amigos la suma que deseaba como pago de su apuesta:
cuatro botellas de tequila y quinientos pesos; pues seguro estaba ya de
encontrarse del otro lado, y con la doble victoria en sus manos.
Estando en pleno festejo, y ya
con unas copas encima, decidió Olegario hacerle una visita a su prometida y ver
si podría darle una prueba anticipada de su amor. Eran las cuatro de la mañana
cuando llegó a casa de Rigoberta y con gran escándalo pidió a ésta que le
abriera la puerta. Ella se negó, y el hombre hirvió en cólera. Olegario rompió
el corral con fuetes patadas y los cerdos huyeron al verse libres, lejos de él.
Maldijo entonces a Rigoberta,
pero dentro de sí pensó que aún quedaba la parcela y la casa y decidió hacer
algo al respecto. Cuando Rigoberta se enteró de que sus cerdos habían huido,
pensó que había sido culpa suya por no haber aceptado la visita de Olegario,
después de todo él era su prometido y futuro esposo y le debía toda su
obediencia. Se prometió no volver a desobedecerlo de ahí en adelante.
Pasaron los días y al fin
Olegario se presentó de nuevo, ahora venía en sus cinco sentidos, y trató a
Rigoberta con la mayor amabilidad y cortesía posibles en él. Le hizo saber que
había estado pensando en su futuro y que le parecía que tendrían una vida mejor
si se fueran a vivir a la capital. Acordaron, pues, que ella partiría primero a
la capital y él se iría después de vender la casa y la parcela para casarse un
mes más tarde.
Con esta idea partió Rigoberta,
acompañada de su loro y de una maleta, la cual contenía un par de mudas de ropa
y su bello vestido de novia. Llegó a la capital y se hospedó con su tía-abuela
Macaria. La pobre anciana, que sufría de tuberculosis, tuvo la ocurrencia de
morirse el mismo día que Rigoberta y Olegario se casaría. Envió Rigoberta
entonces un telegrama a su amado para darle la triste noticia.
Pasaron los días y las semanas;
Rigoberta, con la única compañía de su loro, esperó el momento de reunirse con
su amado. Cuando sintió que era demasiado tiempo, vendió su preciado vestido y
regresó al pueblo, donde encontró sus propiedades vendidas y un pretendiente
que huyó al otro lado y perdió el dinero en la frontera. Quedó la infeliz, sin
vestido ni marido, con un loro y treinta y nueve años cumplidos.
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